"Si nos quedamos pegados a la idea de la 'falta' corremos un serio riesgo: el de culpabilizar a la víctima"
Rede SACI
18/11/2004
Artigo de Marta Gil
Marta Gil*
El estudio de "Retrato de la deficiencia en Brasil" realizado por el Centro de Políticas Sociales de la Fundación Getulio Vargas/RJ, que integra el Programa Diversidad desarrollado por la Fundación Banco do Brasil ya se transformó en una obra de referencia. El representó un enorme aporte al recuperar, reunir y analizar los datos sobre la condición de la Deficiencia en Brasil desde el tiempo del Imperio.
Desconozco iniciativas parecidas y una vez más, expreso mi alegría por la concreción de esta iniciativa.
Por lo tanto, pienso que hay que tener cuidado al hablar sobre estos datos, pues podemos llevar a las personas a una postura inmovilista, del género maktub, que es precisamente lo que no queremos.
Me refiero especialmente a la cuestión de la "falta de calificación" de las personas con discapacidad. Esta afirmativa es real. Muchas personas con deficiencia tienen un nivel de calificación por debajo de lo que las empresas esperan. Este es un dato fundamental y como tal debe ser considerado, encarado, discutido y analizado. No puede quedar escondido debajo de la alfombra, no debe ser ocultado.
El peligro está en no preguntarnos el por qué de esta baja calificación. No hablamos de aquellas familias que, muchas veces, ignoran que estos niños pueden ser alfabetizados, o que no saben que tienen ese derecho; o que trataron de ejercer este derecho y fueron impedidas por la propia escuela (tenemos muchos ejemplos como estos en la red SACI), o que la escuela los acogía, pero no había un transporte público; Podría seguir enumerando muchos otros obstáculos, de todo orden y naturaleza, abarcando órganos, entidades e instituciones de la sociedad brasilera.
La combinación perversa de estos obstáculos ciertamente tiene mucho que ver con esa "falta de calificación". Sin que ellos sean tenidos en cuenta, no podemos decir que estamos haciendo un análisis; estamos solamente repitiendo números y porcentajes, sin ir más a fondo e intentar revelar su significado.
Entiendo que es este enfoque más profundo el que caracteriza un análisis.
Por otro lado, (y esta es una cuestión que presenta muchos lados) la población brasileña, como un todo (y aquí me refiero a personas dichas como "normales") no tienen un nivel de calificación alto, infelizmente. Los resultados del Examen Nacional de la Enseñanza Media (Enam), apenas para utilizar un indicador, no apuntan a eso. Noticias frecuentes de la prensa sobre niños que llegan a 4to. Año y no saben leer ni escribir, sobre accidentes de trabajo ocurridos porque las personas no entienden los manuales de operación, declaraciones de ministros, ex ministros, especialistas del asunto, de empresarios y sindicalistas, que revelan su preocupación por el bajo nivel de educación en nuestro país y consecuentemente, con los reflejos de esta situación sobre el futuro desempeño de estas personas que llevan a indagar: ¿de quien realmente estamos hablando cuando mencionamos la falta de calificación? Pues parece que abarca otros segmentos, más allá que el de las personas con deficiencia.
Creo que las personas con deficiencia apenas reproducen estas condiciones vigentes para la gran parte de la población brasileña con colores más fuertes, por así decir. Pero el padrón es el mismo.
Otro aspecto a ser considerado es el de las entidades e instituciones que ofrecen capacitación profesional para las personas con deficiencia. ¿Será que ellas están formando personas con habilidades y postura profesional para el momento actual? ¿No sería este el momento para establecer alianzas y sociedades con otras entidades en formación, ofreciendo lo que cada una tiene de mejor?
Además hay otro lado de la cuestión a ser considerado: el de las inversiones en formación y calificación que están siendo hechas.
Recientemente un material publicado por la red SACI (http://www.saci.org.br/index.php?modulo=akemi¶metro=8351/) cita diversas iniciativas en este sentido. No son las únicas, hay otras más. ¿Por qué ellas no son tenidas en cuenta cuando "la falta de calificación" es mencionada?
Si apretamos solamente la tecla de "falta" corremos un serio riesgo: el de culpabilizar a la víctima. En este caso a la persona con deficiencia. Es como si dijéramos: "Vea, estoy de brazos abiertos, con una vacante para ofrecer... pero ninguna persona con deficiencia está apta..."
Y cruzamos los brazos doloridos, pues nuestra actitud "generosa" no encuentra eco. Mas de una vez anteponemos, enfatizamos la D-eficiencia y no la E-ficiencia, más de una vez anteponemos el "no" y no las capacidades, las habilidades, las posibilidades. ¿Y si intentásemos invertir el juego?
¿Cómo?
- haciendo una reevaluación del perfil del cargo: ¿es realmente necesario hacer todo lo que se está solicitando?
- invirtiendo en el proceso de calificación y formación de la persona con deficiencia. Al final, ¿no es exactamente eso lo que todas las teorías y todos los manuales priorizan? ¿No es por eso que muchas empresas cambiaron el nombre de sus departamentos de Recursos Humanos por Talentos Humanos? ¿No es eso lo que significa responsabilidad empresarial?
- reevaluando nuestras posturas y valores. No es "pecado" tener preconcepto; este sentimiento es parte de nuestra naturaleza humana. Pero podemos ser honestos y sinceros, aprovechando esta situación para examinarnos y darnos una oportunidad a nosotros mismos para cambiar algo internamente.
No quiero decir que todas las personas con deficiencia están prontas y calificadas; no quiero decir que las empresas utilizan los datos estadísticos para eximirse de su responsabilidad social. Me gustaría reflexionar sobre el momento que vivimos - tan rico, estimulante y desafiante.
La Fundación Banco do Brasil y la Fundación Getulio Vargas/RJ aportaron una valiosa y significativa contribución; cabe a los demás actores sociales, comprometidos con esta temática, continuar la discusión.
*Marta Gil es Gerente de Red SACI
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